Ha escuchado que las cámaras son seguras porque son diferentes al sol?  La verdad es que son tan dañinas como tomar el sol.  Aunque algunas personas piensan que un bronceado les da un aspecto “saludable”, cualquier bronceado es un signo de daño en la piel.  El bronceado es la reacción de la piel a la exposición a los rayos UV. La piel reconoce la exposición a los rayos como una agresión, y por consiguiente, actúa en defensa propia, produciendo más melanina, el pigmento que oscurece la piel. Con el tiempo, este daño dará lugar a una piel prematuramente envejecida y, en algunos casos, a cáncer de piel.   

Hay dos tipos de radiación UV que penetran en la piel: los rayos UV-B y los rayos UV-A.  Los rayos UV-B penetran en las capas superiores de la piel y son más responsables de las quemaduras solares. Los rayos UV-A penetran hasta las capas más profundas de la piel y generan envejecimiento y arrugas así como reacciones alérgicas. Ambos rayos UV-B y UV-A dañan la piel y pueden provocar cáncer. Las cámaras bronceadoras emiten tanto radiación UV-A como UV-B. 

Las personas que se broncean durante los primeros años de vida (antes de los 35 años) tienen un 59% más de riesgo de melanoma, el tipo más mortal de cáncer de piel.   

Si piensas que vas a tener una piel bella y joven para siempre, y que estar bronceada es atractivo, es mejor que lo reconsideres.  Incluso si tienes suerte y no te da cáncer de piel, estos rayos UV van a a hacer que tu piel se envejezca prematuramente, tendrás más arrugas y manchas y ningún tratamiento podrá devolverle completamente la lozanía y juventud a tu piel. 

 

El melanoma es el segundo cáncer más común en mujeres entre 20 y 29 años y puede llegar a ser mortal. Usa protector solar todos los días, incluso si el día no está soleado.  No utilices cámaras bronceadoras.  El daño es permanente y puede contribuir a las arrugas y aún peor, al cáncer de piel tipo melanoma. Cúbrete cuando estés expuesta al sol: usa  sombrero, gafas de sol y manga larga. Conviértete en una amante de la sombra!